Practicar la purificación personal y de los espacios que
habitamos es una saludable rutina que todos deberíamos adquirir.
Empezando con algo tan simple como limpiar con agua,
a la que es muy recomendable agregar vinagre blanco, o despejar el aire con sahumerios e inciensos, se pueden crear pequeños
rituales personales para sentirse mejor en nuestra casa o lugar de trabajo.
Por otra parte, es saludable tener en cuenta que hay momentos
en los cuales se torna imprescindible la ayuda de un experto para realizar un desbloqueo en profundidad. El problema en cuestión
puede abarcar desde un tema terrenal como una oportunidad de trabajo que no se materializa, o un conflicto vincular, familiar
o amoroso, o un desgarro espiritual que nos desequilibra más allá de nuestra fe.
Muchas veces estas situaciones tienen raices karmicas y
energéticas, enredadas en los hilos de nuestros afectos más cercanos.
Estas energias descalificadas pueden hacer que nos sintamos
amenazados, y obstaculizan la posibilidad de cumplir con nuestro propósito, haciendonos dudar de nuestra fe.
En estos casos la limpieza energética profesional es una
ayuda inestimable, que debe ser tenida en cuenta seriamente.
La vida puede ser un antes y un después de la limpieza
energética, pues no solo se despeja el campo áurico, sino que, con autorización
de los Maestros de Luz se remueven de la memoria celular pesadas cargas kármicas, posibilitando el acceso a los planos más
elevados de conciencia y protección, encauzando nuevamente la vida en la Unidad.